Los Alberges
¿Quién no lo ha hecho alguna vez?
Si dos amigos pasean por los campos alrededor del pueblo donde veranean y se encuentran un árbol lleno de frutos… ¿Cómo no caer en la tentación?
¡Un lagartijo! ¡Un lagartijo! ¡Menudo descubrimiento! ¡Si vemos cuatro cada día! Pues también, es verdad. ¡Jo! La hora de la siesta es siempre un rollazo. No hay nadie en la calle y hasta las cinco no abre en la piscina. ¿Cuánto queda? Pues no lo sé, pero seguro que más de una hora. ¡Bo! ¡Menudo rollazo! Y encima ahora tengo hambre. Tú siempre tienes hambre. Lo que tú digas. Oye, ¿qué te parece si nos acercamos al campo del Benito y le mangamos unos alberajes? No sé. La última vez nos faltó un pelo para que nos agarrase. Ah, si es la hora de la siesta. A estas horas nunca está en el campo.
Y si me ayudas, te haré un alberge. Que yo no soy como tú, que tienes hambre a todas horas. Pero me apunto. Cualquier cosa es mejor que hacer esto. Vamos. Mira, qué gordos los tiene. No estará cerca, ¿eh? Que como nos pille, esta vez no escapamos. Que no, cagao. Que estará roncando como tus padres y los míos. Bueno, bueno. Va, que voy. Ven conmigo.
Ayúdame a subir, ayúdame. ¡Que sí, que está! ¡Hay mi madre! ¡Vamos, vamos! ¡Te lo dije! ¡Ese peda tenemos contigo, Julián! ¡Baja, corre! ¡Me cago en otra vez vosotros! ¡No corráis, no! Que de momento se van a enterar vuestros padres. Pero además, como os pilláis, vais a enterar vosotros también.
Una producción de la Escuela Creativa de Radio TEA FM. Donde todo es posible.
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