La Diputación de Zaragoza celebró la solemne ceremonia de entrega de las medallas de Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal, que este año han reconocido la trayectoria de CERMI Aragón, del organista y compositor José Luis González Uriol y del escritor y pedagogo Víctor Juan Borroy. Antes del inicio se ha guardado un minuto de silencio en memoria del recientemente fallecido alcalde de Badules, Juan Carlos Herrero.

En su discurso, el presidente, Juan Antonio Sánchez Quero, ha destacado que los tres galardonados “comparten algo esencial: la convicción de que una sociedad digna se construye desde la inclusión, desde la cultura, desde la educación y desde la defensa de la persona como centro de toda acción pública”.

“La medalla de Santa Isabel es la más alta distinción de esta Diputación. Y lo es porque simboliza el agradecimiento de toda una provincia a quienes, desde distintos ámbitos, han sabido servir a la sociedad con constancia, con talento, con generosidad y con un compromiso profundo con Aragón y con la provincia de Zaragoza”, ha recordado el presidente en una intervención en la que ha reivindicado este tipo de premios.

“Vivimos tiempos complejos en los que a menudo se impone el ruido, la crispación, la desconfianza y el olvido de lo esencial. Por eso actos como este tienen tanto sentido. Porque nos recuerdan que todavía hay espacio para el reconocimiento sereno, para el agradecimiento sincero y para la celebración de aquello que une. Nos recuerdan que la vida pública también puede y debe hablar de respeto, de cultura, de educación, de derechos y de cooperación. Desde la Diputación de Zaragoza creemos firmemente en esa manera de entender la vida institucional y creemos que la igualdad, la cultura y la educación no son capítulos secundarios, sino pilares de primer orden para el progreso”, ha defendido Sánchez Quero llevando esa reivindación al ámbito de lo rural.

“Si queremos que nuestros pueblos tengan porvenir, si queremos que ningún rincón de la provincia quede atrás, necesitamos precisamente eso: derechos efectivos, cultura viva, educación de calidad y una mirada inclusiva que reconozca el valor de cada persona. Porque el futuro del territorio no se juega solo en las grandes cifras, sino en la capacidad de sostener servicios, de generar oportunidades y de hacer que vivir en un pueblo no sea nunca sinónimo de renuncia”, ha subrayado el presidente volviendo a reclamar que “ha llegado el momento de hablar menos y de actuar más”.
“La única forma de afrontar el problema es poniendo en marcha un plan de medidas concretas para repoblar y reflotar las áreas rurales, una estrategia en la que esté implicado el Estado y la Comunidad Autónoma en su conjunto, bajo el liderazgo de acción de las administraciones locales”, ha defendido Sánchez Quero, que ha vuelto a tener una mención expresa de agradecimiento para todos los trabajadores y trabajadoras de la Diputación de Zaragoza y para todos los alcaldes y las alcaldesas de la provincia.

CERMI Aragón, la voz de la discapacidad

Sobre CERMI Aragón, el presidente de la Diputación de Zaragoza ha destacado que es una organización “que representa, acompaña y da voz al movimiento de la discapacidad”. “Avanzar y crecer juntos, sin abandonar al diferente, tanto al que nació en otro lugar como al que tiene otras capacidades o al que tiene menos renta, es la mejor forma de seguridad para una sociedad”, ha reivindicado Sánchez Quero citando al papa León XIV y recordando que la trayectoria de CERMI “no solo honra a quienes la integran, sino que enriquece a toda la sociedad aragonesa”.

El presidente de CERMI Aragón, Jesús Carlos Laiglesia ha asegurado que recibir esta distinción “es uno de los mayores honores que podemos recibir y que va mucho más allá de lo institucional. Es sobre todo un reconocimiento a las personas con discapacidad, a sus familias y amigos y a todas las entidades que día a día trabajan para que puedan vivir con más autonomía, más inclusión y más dignidad”. Además, ha añadido que “la recibimos con gratitud pero también con el compromiso de seguir avanzando porque los derechos no se garantizan solo con las leyes y las palabras, sino cuando cada persona puede desarrollar su proyecto de vida en igualdad de condiciones”.

José Luis González Uriol, órganos vivos al servicio de la cultura

De José Luis González Uriol el presidente ha recalcado que “su nombre está unido a la música, al patrimonio, a la docencia y a la difusión de una tradición que forma parte de nuestra identidad cultural”. “En él se unen la excelencia artística, el rigor del maestro y la pasión de quien ha dedicado su vida a que los órganos de nuestra tierra no fueran una reliquia muda, sino una voz viva al servicio de la cultura”, ha agradecido Sánchez Quero elogiando también la capacidad del galardonado “para tender puentes entre generaciones, para transmitir oficio y para demostrar que el patrimonio solo vive de verdad cuando alguien lo ama, lo estudia, lo enseña y lo comparte”.

En su intervención, González Uriol ha reconocido que “teníamos los conocimientos, pero las herramientas para reproducir el mundo sonoro necesitaban ser restauradas casi en su totalidad”. El departamento de Restauración de la Diputación de Zaragoza “confió en nuestros estudios y propuestas” y así, a través de la Institución Fernando el Católico y la creación en 1980 de la sección de Música Antigua “pudimos comenzar a investigar y difundir todo nuestro rico patrimonio musical”.

Víctor Juan Borroy, la dignidad de la escuela

El presidente ha definido a Víctor Juan Borroy como “un hombre de pensamiento, de palabra y de compromiso con la educación y con la cultura”. “Si la enseñanza es una de las grandes columnas de cualquier sociedad democrática, Víctor Juan Borroy ha dedicado buena parte de su vida a fortalecer precisamente esa columna, aportando reflexión, memoria, experiencia y una mirada siempre atenta a la dignidad de la escuela y al valor de los maestros y maestras”, ha destacado Sánchez Quero subrayando que esta medalla de Santa Isabel “es también un homenaje a los docentes, a los que enseñan y a los que escriben para que otros comprendan mejor su tiempo”.

Borroy ha reconocido tener la certeza de que “recoge esta distinción el niño pescador que fui en Caspe, el niño que aprendió a descifrar los mensajes ocultos en el canto de los grillos y de las cigarras, a mirar las nubes para adivinar el vuelo de las avutardas y a pasear sin rumbo por babia”. Recoge esta medalla, ha continuado, “el niño que escuchó durante centenares de horas las conversaciones de las mujeres en la calle Vieja mientras hacían labores o tomaban la fresca. Y tiene ante ustedes al maestro que ha dictado dictados en Langa del Castillo, Magallón y La Almunia de Doña Godina y el profesor que durante una década dio clase en la UNED de Calatayud”.

About The Author


Descubre más desde A LUCANA RADIO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta