Lou Reed no fue un tipo fácil. Fue duro, áspero, cruel incluso. Pero también fue tierno, lúcido y valiente.
Puso palabras al dolor cuando otros lo ocultaban. Dio voz a los que vivían al margen.
Y, sobre todo, nos enseñó que el arte no debe ser bonito: debe ser verdadero.
Autor del programa Jorge Placek.
A Lucana Radio, los podcast desde Aragón.