La recuperación del Castillo de Monteagudo puede abrir nuevas posibilidades para el futuro de la localidad, de la mano de la investigación arqueológica, la conservación de los restos y su posterior puesta en valor. Así se puso de manifiesto durante una jornada organizada por el Centro de Estudios Arcatur, centro adscrito al Instituto de Estudios Turolenses (IET) de la Diputación de Teruel, titulada “Las fortificaciones turolenses: patrimonio y turismo”, que reunió a expertos, representantes municipales y vecinos en torno a las posibilidades de este patrimonio.

Con la colaboración del Ayuntamiento de Monteagudo del Castillo y de la Asociación Cultural de la localidad, el encuentro permitió centrar el debate en las posibilidades concretas que ofrece el castillo de Monteagudo y en la necesidad de avanzar en su conservación para que pueda ser investigado, recuperado y posteriormente puesto en valor.

La jornada comenzó con el acto de bienvenida institucional, en la que el alcalde de Monteagudo del Castillo Luis Lozano puso en valor este tipo de jornadas y planteó el reto que tiene la localidad para abordar el futuro del castillo. Inmaculada Plaza, directora del Instituto de Estudios Turolenses destacó que la actividad buscaba dar a conocer y reflexionar sobre el patrimonio fortificado, y subrayó la labor que desarrolla el Centro de Estudios Arcatur, recordando que se cumple algo más de un año de su creación.

Por su parte, Rubén Sáez, director del Centro de Estudios Arcatur e historiador militar centró la jornada, explicando su contenido y desarrollo.

La primera intervención, la conferencia “Las fortificaciones turolenses: patrimonio y turismo” corrió a cargo de Javier Ibáñez, arqueólogo y subdirector del Centro y del propio Rubén Sáez. En la misma aclaró el concepto de patrimonio fortificado, mostrando ejemplos de los diferentes tipos de fortificaciones que se pueden encontrar en la provincia.

Así citó los castillos (Mora de Rubielos, Valderrobres, Peracense, Alcalá de la Selva, etc.), recintos fortificados (como los de Rubielos, Albarracín, Monteagudo, Teruel o Mirambel), las torres aisladas (Berge, Alacón, Ababuj, Hoz de la Vieja), puentes fortificados (Valderrobles), masías fortificadas (de las que hay numerosos ejemplos en Gudar-Javalambre y Maestrazgo), iglesias fortificadas (Ejulve o Jabaloyas), parideras fortificadas, ermitas fortificadas (Camarillas), molinos fortificados (Alcañiz), pozos fortificados (Alcorisa), o cuevas fortificadas (Peralejos) muestran la amplia riqueza del término y su implantación y extensión por toda la provincia de Teruel.

Algunos de estos ejemplos, explicó Ibáñez, son únicos y permiten dotar de un valor significativo a las localidades en las que se ubican y destacó también la capacidad de desarrollo turístico que existe en torno a estos enclaves.

En la mesa redonda participaron el director del Centro de Estudios Arcatur, Rubén Sáez; el arqueólogo y subdirector del centro, Javier Ibáñez; el alcalde de Monteagudo del Castillo, Luis Lozano; el representante de la Asociación Cultural de Monteagudo del Castillo, Pablo Guillén; la directora del IET, Inmaculada Plaza, y contó además con una participación activa de los vecinos y asistentes.

Uno de los aspectos destacados durante el debate fue el potencial investigador del castillo de Monteagudo. Los participantes analizaron experiencias de otras localidades en las que la investigación arqueológica y las actuaciones de consolidación han permitido avanzar posteriormente en la recuperación y divulgación de sus fortificaciones.

En este sentido, se planteó la necesidad de que la conservación de los restos actuales constituya un primer paso para poder abordar futuras actuaciones de investigación y excavación. El conocimiento generado a través de estos trabajos permitiría, a su vez, avanzar en la interpretación del conjunto y estudiar diferentes posibilidades para su puesta en valor.

El debate también puso sobre la mesa el potencial turístico del patrimonio fortificado y las posibilidades de integrarlo en iniciativas capaces de atraer visitantes y generar actividad económica en los municipios. La experiencia de otros enclaves turolenses permitió analizar diferentes modelos de recuperación y divulgación de este patrimonio.

La provincia cuenta con una amplia variedad de construcciones fortificadas y algunos de sus monumentos se encuentran entre los recursos de este tipo más visitados de Aragón. Durante la jornada se puso como ejemplo el caso del castillo de Peracense, cuya conservación y puesta en valor ha permitido convertirlo en un recurso cultural y turístico de referencia.

La participación de los asistentes permitió que la jornada se convirtiera en un espacio de debate sobre el futuro del castillo y sobre las posibilidades de actuación en torno a este patrimonio. Una de las cuestiones señaladas fue la importancia de que los responsables de la titularidad del inmueble se impliquen en su conservación y en la búsqueda de soluciones que permitan avanzar en su recuperación.

La jornada concluyó con el compromiso de continuar trabajando de forma coordinada para contribuir a la conservación de los restos del castillo y avanzar en su conocimiento. La investigación arqueológica, la consolidación y restauración del patrimonio y su posterior puesta en valor aparecen así como diferentes etapas de un proceso que podría contribuir a reforzar el papel del castillo en el futuro de Monteagudo del Castillo.


El encuentro permitió, además, poner de manifiesto que el patrimonio fortificado no es únicamente un elemento del pasado, sino que puede convertirse en un recurso para generar conocimiento, actividad cultural y nuevas oportunidades de desarrollo en los municipios.

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